diumenge, 13 de gener de 2013

Cuando escribir en castellano es una ocurrencia.


Entre las ocurrencias que a uno se le pasen por la cabeza puede ser ésta: la de escribir en castellano, siquiera sea por una vez. No es que tenga animadversión hacia esta lengua, que también la considero como propia, aunque en este caso, por imposición legal, ya que no tuve opción a ninguna otra cuando empecé el proceso de aprendizaje en mi más tierna infancia, como todos mis paisanos  por aquella época.

Esta ocurrencia, que a alguien le puede parecer extravagante -lo de escribir en castellano- no lo es para mí; más bien es una deferencia que tengo hacia él. Lo que sucede es que mis inclinaciones van dirigidas a mi lengua nativa y la de mis ascendientes más lejanos, y que por ello, me veo obligado, gustosamente obligado, a usarla en todas mis manifestaciones, tanto orales como escritas, simplemente por el deber de no perder tan importante legado cultural que a otros, por desgracia, les trae sin cuidado y optan por abandonarla definitivamente y echarse en brazos del castellano.

Ahora pues, escribo estas líneas en castellano para manifestar mi reconocimiento hacia este idioma y declarar públicamente que no le tengo ninguna inquina y que no me importaría alternar su uso con el de mi lengua, la que ha ido implícita al lugar de mi nacimiento, si tuvieran ambas la misma consideración.  No obstante, he de aclarar que si no lo hago es por eso mismo: porque  “mi lengua” necesita de más cuidados, de más dedicación,  de más uso y, sobre todo, de más reconocimiento oficial

Creo, pues, haber satisfecho mi ocurrencia de escribir en castellano y con ello haber expresado mi admiración hacia este idioma y, al mismo tiempo, haber dejado  patente mi animadversión hacia todos aquellos que se empeñan en unificar y que, con su actitud, no hacen otra cosa más que separar, dividir y crear sentimientos de nacionalidades propias.

Cuándo será el día en que nadie sea discriminado, vejado e insultado desde diferentes organismos oficiales por el hecho de expresar-se en su lengua nativa, tanto dentro como fuera de los limites geográficos de la misma. Si esto no es así, difícilmente habrá convivencia entre todos, porque siempre habrá alguien que se crea superior y exija a los demás el uso de la “única” lengua oficial.

2 comentaris:

  1. Vaja, m'ha agradat molt aquest escrit.

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  2. Pense que podem usar el castellà com ocurrència, també ho podem fer per necessitat i per gust, però mai, mai per imposició i obligació. Açò últim provoca fòbies i animadversions.

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